La historia de esta copa es una historia de pasión: dos mundos -la magistral artesanía vidriera y la reconocida experiencia vinícola- se unen para crear placer para todos los sentidos. Con gran dedicación, se diseñó una copa envolvente para resaltar de forma óptima la singularidad de los vinos: su complejidad, su complejidad y su frescura mineral. El proceso de desarrollo se caracterizó por las numerosas catas realizadas por Jochen Dreissigacker. Como resultado, fue posible captar a la perfección la esencia de los vinos Dreissigacker. «Ya sea Borgoña o Riesling, en esta copa cada uno de nuestros vinos puede desplegar perfectamente toda su expresividad y su carácter inconfundible», afirma Jochen Dreissigacker sobre el resultado de la colaboración.